Me escribió el profesor Gabriel Bunster para obtener retroalimentación de sus clases. El curso lo tomé por aumentar mi cultura, en la mejor tradición de lo que me enseñó Igor Saavedra: "como en la agricultura, uno se cultiva a sí mismo". No necesito describir su contenido porque el mismo profesor tomó apuntes y los publicó en "Construcción de identidad en redes sociales".
Mis compañeros de curso: José Luis, Ricardo y Felipe
En honor al maestro Bunster y sus enseñanzas, voy a compartir mis sentimientos en el formato de blog tradicional.
Me siento agradecido de la oportunidad de aprender, conocerlo y además recibir una mentoría de lujo, que no podría haber pagado en lo que realmente vale.
Disfruté recibir las críticas contra mi postura "aséptica de emociones" que con gentileza me dirigieron. En realidad, no tengo un paradigma inamovible de sospecha hacia lo que la academia española define como "alteraciones del ánimo intensas y pasajeras, agradable y penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática" o "intereses expectantes con que se participa en algo que está ocurriendo". Ocurre que mis conocimientos y experiencias me llevan a privilegiar a la pasión y al sentimiento como mejores descriptores de la esencia de una persona.
Yo usé esta herramienta más para compilar mi historia que para reportar mi presente, elaborar algunas ideas y redondear pensamientos -de manera completa y casi exhaustiva (¡latero! dicen mis cercanos)- e incluso resolver algunas deudas pendientes conmigo a través de la recuperación de recuerdos.
Esto genera un contrapunto con la tradición bloggera que prioriza el reporte "instantáneo" en un estilo más ligero, emulando lo conversacional. Como no es lo que necesito y tampoco me resulta cómodo compartir la cotidianeidad, tomé la decisión de cambiar el formato. Igual pude generar espacios excepcionales y me sorprendió que el profesor se sorprendiera con el derivado del Alma (Caco Salazar). Para mi entorno familiar ello no causó sorpresa alguna, aunque mi eXposa celebró el revuelo que causó en su oficina -con su amigo cubano hinchando por Capablanca- mi artículo sobre el ajedrez, que fue una gran pasión en mi vida hasta que tuve mis hijos Jorge, Verónica y Oscar.
En lo central, este coaching personalizado me ayudó a redescubrir y encarnar las enseñanzas de Ken Robinson para descubrir "el elemento" que mueve a cada persona. Me alegro mucho con el resultado de lo que hizo el curso por mí y de lo que, según míster Bunster, hice por el curso.
A riesgo de ser tildado como exitista -en el sentido de perseguir el "éxito", que sí lo busco pero antes que en lo personal, en y con mis hijos y estudiantes- voy a compartir los ocho secretos del éxito que Richard Saint John presentó en TED, que comienza con "passion", sigue con "practice, practice, practice" y destaca el aporte de "mom" (lo que me recuerda el tributo que debo a la mía: Eliana Miranda Pozzi).










