sábado, abril 9

Bobby Fischer: ídolo, genio y loco

Escribir este blog me permite revisar aspectos importantes de mi personalidad que tenía algo abandonados. Ajedrez era deporte, ciencia, arte y juego para mí. Y en ese encuentro multidimensional, hubo experiencias especiales que moldearon mi carácter.

En 1969, a mis 6 años, mi tío Juan Carlos Miranda me enseñó a jugar ajedrez. Seguramente fue influencia de la lucha ideológica -entre el Occidente democrático y la Cortina de Hierro comunista- traspasada a los tableros.


El joven prodigio Robert -Bobby- Fischer combina contra el Gran Maestro Donald Byrne
en "la partida del siglo"

Robert Fischer, el estadounidense genio y loco triunfaba contra los mejores ajedrecistas del mundo especialmente los soviéticos. En 1972 se enfrentó contra Boris Spassky por el campeonato mundial en Reikjavik tras una serie de victorias sin precedentes sobre los grandes maestros Bent Larsen (danés), Mark Taimanov (ruso) y Tigran Petrosian (armenio). Algunas de las partidas se pueden apreciar como videos en www.chessmate.com.ar/browse-Fischer-videos-1-date.html


Una lástima que el derrotado fuera Boris Spassky, todo un caballero a quien pude saludar cuando vino a Chile .


El match por el Campeonato Mundial Spassky-Fischer ocurrió en 1972 (Islandia) y la revancha se dio en 1992 (Yugoslavia).



Por algún tiempo traté de imitar a Bobby -desde sus aperturas y estilos de juego, pasando por sus jerseys colorinches- hasta que los hechos mostraron que él estaba muy enfermo psiquiátricamente. También me percarté que el enfoque del ajedrecista promedio es agresivo antes que introspectivo o exploratorio-constructivo. Elegí buscar mayor equilibrio, un camino que no salió fácil.



En 1995, Bobby presentó en Buenos Aires su modalidad Fischer-random.
Pude saludarlo en varios actos como cuando simuló jugar con el gobernador Duhalde,
quien luego fuera presidente.

Igual me encantó saludarlo cuando coincidimos en Buenos Aires durante 1995, mientras presentaba su modalidad Fischer-random. Pero ya tenía desbocada su paranoia. Una síntesis muy humana de su vida la entregó Horst Bussenius en su blog.

Robert James Fischer murió en Islandia a los 64 años, uno por cada escaque del tablero. Un análisis más crítico de su vida se presenta en http://bobbyfischer.net/

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