Sobre-vivir

Yo: un sobreviviente

Poco original si se considera que cada persona viva es el último eslabón de una larga cadena de progenitores exitosos. Cualquier antecesor que fallara -porque su visión periférica no le permitió distinguir un depredador o su sistema inmunológico no resistió el ataque de un patógeno o su intuición falló en escoger un bando de contendientes o la razón que fuera- no transmitía su herencia y su mensaje genético se disolvía en la amnesia universal.


Siendo estricto, este razonamiento es válido incluso con especies previas a las primates, incluyendo hasta los tataratatara-etc-microorganismos.



Para mi sorpresa, poca/os usan mi perspectiva así que la definición tiene mérito.
Por otro lado, si se consideran diferentes grados de sobrevivencia, he transitado por varios más elevados que el promedio.

Progenie Gatica González en 2002:
Jorge liderando, Verónica copiando y Oscar disfrutando

Ser feliz: en familia

Adoro a mis hijo/as, quienes alegran mi vida aunque se comporten muy distinto a como me gustaría. Jorge es feliz haciendo deporte, jugando fútbol y no estudiando, mientras que soy un lector empedernido, rarísima vez veo un partido en la televisión y menos voy al estadio. Verónica es una jovencita dotada de múltiples talentos y con excelentes rendimientos, si bien se esfuerza poquísimo. Oscar tiene un desarrollo más equilibrado aunque tampoco se exige al nivel que lo hacen sus padres.

Se dice que un progenitor daría la vida por su retoño. Yo lo hago cotidianamente y con agrado. Lo más valioso es mi tiempo y si lo consumo no lo recupero. Pero lo cedo de corazón. Siempre que puedo, los llevo a sus entrenamientos en el estadio, salidas donde compañera/os o de compras necesarias porque no son consumistas, no van a los centros comerciales ni exigen bienes suntuarios.



Vivir y dejar vivir

Cuando joven tenía muchos prejuicios y trataba de optimizar lo que pudiera, incluyendo la vida de mis familiares. Más maduro ahora trato de obtener resultados pero sin forzar sus decisiones.

Es un comportamiento que considero más sabia y se basa en preceptos del budismo zen: cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo (Zen según PoChang). Trato de aplicar la misma filosofía a mi matrimonio con Carolina, quien indudablemente extrema su paciencia para aceptar mis concepciones más divergentes que convergentes. ¿Cómo seguimos juntos? Por la definición católica del matrimonio: perdonarse todos los días.

Ser rico: quien menos necesita

No soy conformista. De hecho mantengo la tradición de mis ramas familiares por la innovación y emprendimiento, rayando en lo aventurero. Sin embargo, me siento satisfecho con lo que soy y con lo que tengo. Incluso estaría satisfecho con lo que la mayoría de las personas poseen. Cita anónima: "rico no es quien más tiene sino quien menos necesita". En simple, cualquier/a compatriota disfruta hoy de una calidad de vida que hubiera envidiado cualquier/a magnate o aristócrata de hace cien años. Por ejemplo, viajar en un día lo que demoraba años o curar en días lo que antes demoraba meses, etcétera. En concreto para Chile: esperanza de vida era de 45 años en 1910; sobrepasa los 78 años en 2010.

Una amiga, un tesoro

En los setenta tuve la fortuna de conocer a Verónica, Viviana y Pamela Pape, con quienes compartí gratos momentos familiares y gracias a quienes conocí a personas valiosísimas como Loreto, Paz y Aída Rosas, Marcela y Elizabeth García; todas de La Unión. Especial fue Gloria Coronado, quien murió joven pero vive en mis recuerdos.
Como las nombradas estudiaban en el colegio Santa Cruz de Río Bueno, conocí a sus compañeras Carmen Gloria Carrillo y Sandra Prieto. También de allá eran mis compañeras Verónica Machmar y Alejandra Aichele. Varias ayudaron a manejar la pena cuando murió mi madre. Loreto, Verónica y Gloria fueron muy gentiles al escribirme con frecuencia.
En los ochenta fueron Verena Koch y Erika Schmidt quienes me acompañaron principalmente.
En los noventa conocí a Isabel Darrigrandi, mi cuasi-hermana, con quien seguimos compartiendo.
En el nuevo milenio logré construir confianza con compañeras de trabajo como Carmen Gloria González, Ana María López, Valentina Vargas y Constanza Villar.

Ajedrez: vicio público

Mi panorama ideal es recibir amigos en casa, compartir refrigerios y jugar blitz, ajedrez en modalidad relámpago o pimpón. La mayoría fueron compañeros de universidad y son de muchísima confianza como Gino Bernucci, Octavio Cintolesi, Julio Díaz (padrino de Oscar), Hugo González de la Vega, Felipe Manríquez, Mario Toro, Julio Trumper, Marco Antonio Zúñiga han sido grandes animadores de mis mejores recuerdos desde "La Chacra", donde ingresé en 1981. En aquel tiempo le dediqué mucho tiempo al Centro Deportivo de Ingeniería. De hecho, tenía más libros de ajedrez que de ingeniería (aunque llenaba semestralmente el carnet de biblioteca con los préstamos).


Partida de blitz o ajedrez pimpón (un minuto por lado):
Los grandes maestros Hikaru Nakamura contra Maxim Dlugy

La Chacra Joven también aportó jugadores distinguidos como Daniel Gómez, quien graficó al algoritmo del ajedrez chacriento. Ahora se sumó uno de mis ayudantes de USS: Jorim Mella, con quien integramos un equipo en el Torneo Interempresas 2010, ganando en lo individual y colectivo. Lo lúdico del grupo se deduce por apodos como Arquitect, Caldillo desagradable, eT, San Tiltil, Skippy, Trumpeta, Zapo, Zombie, etc.

Cada vez asigno menos tiempo y energía al ajedrez pero trato de visitar Chessgames.com o Chessclub.com, para resolver problemas o jugar en línea. En verano me dejo tentar por el Go o el Póker.

Cine: deleite bastante abandonado

Entre mis 10 y 30 años, el cine fue un verdadero refugio frente a un entorno hostil e incluso violento.


Disfruté emocionalmente films como:
- Casablanca  me recuerda a mi madre cuya belleza cuando joven y soltera no desmerecía frente a la de Ingrid Bergman,
- Cinema Paradiso emula parte de mi vida, mis primeros amores platónicos y tiene símiles con mi migración a la capital,
- La Familia modela un arquetipo universal y la conversión de familia patriarcal a contemporánea, que resultó profético para la realidad nacional y continental.



Con una mirada más intelectual, destaco las películas:
- Gattaca presenta una visión optimista de la esencia del ser humano contrapuesto al determinismo genético,
- Blade Runner aporta preguntas esenciales del ser humano y muestra un futuro posible donde los autómatas expanden las potencialidades humanas,
- The Net  muestra didácticamente aspectos interesantes del nuevo estilo de conectarse en red y vivir muy diferente a lo tradicional.